Hay etapas en nuestra vida que no le pegamos una. Por más que intentamos y la peleamos no podemos bajar de peso (o subir), todavía no sacamos esa materia (que pasó a llamarse “tu karma”), no podemos concluir nuestros proyectos en el tiempo que nos proponemos, no sabemos para dónde ir y encima de todo esto… no elegimos al hombre correcto ( y no hay caso eh!). Cuando hacés un balance de tu vida y descubrís que estás así entrás en un estado de bajón-depresión-desesperación-bronca-resignación-esperanza?, seguido de un “clic mental”, ese que te dice: BASTA! (hay personas que están años para hacer ese clic, así que mientras ese clic no aparezca, buscar “soluciones” provisionales).
Una vez que el “basta” se instala en tu mente, no hay caso, no hay forma de que se vaya hasta que hagas algo al respecto. Quedarte en el “basta” implica un desgaste y malestar mental que son torturantes y llegan a ponerte peor que el primer estado de bajón-depresión-desesperación-etc. Así que ante el primer síntoma del basta, hay que empezar a actuar.
Ahora supongamos, que tenemos ese clic y decidimos tomar las riendas del asunto. Nos ponemos las pilas con las dietas y ejercicio, estudiamos y sacamos el karma (se puede, con estudio, chamuyo y suerte, se puede), le ponemos garras a los proyectos y los logramos (esfuerzo, dedicación, más chamuyo y más suerte)… Pero a la hora de los hombres… seguimos eligiendo al equivocado. Si su caso llega a ser éste no os preocupéis! Nos pasa A TODAS. Así tengamos todo en orden, la mayoría de las veces, le erramos a la hora de elegir muchachitos.
Y cómo debemos reaccionar ante esta manía que tenemos de elegir mal? Tenemos miles de opciones… nos podemos deprimir, llorar, vivir enamoradas del equivocado, resignarnos, aislarnos, tomar actitud de odio hacia el sexo masculino, culparlos por todo, hacer un combo entre varias de estas actitudes o tomárnoslo Light ( pueden haber más reacciones… todo depende de la imaginación de la persona).
Entonces un día conoces al “príncipe azul” y resulta ser un sapo (o Pitufo que como era azul te lo confundiste con un príncipe). Y decidiste que todos los hombres son iguales y tomas una aptitud de “odio” hacia ellos, sumada a la desconfianza que les tenés por el hecho de “ser machito”. Y la cosa es cuando querés estar con alguien o querés formar una familia! Ahí se complica… porque esa desconfianza, ese rechazo, te ha vuelto un poco más fría y ahora te resulta más difícil “enamorarte”… pero lo peor, es que siempre lo lográs y nuevamente te equivocaste al elegir. Estas mujeres, a las que les sucede esto, están metidas en algo así como un círculo vicioso. En el que te gusta alguien, te desilusiona, no te da cabida o te cansa? Decidis que “no más!” y al tiempo aparece otro, que también te gusta (o te puede?)… acto seguido: te desilusiona, no te da cabida o te cansa. Aumenta la desconfianza y enojo hacia el sexo masculino. Llega a tu vida “EL PIBE” ese que se parte, que te puede, que te encanta, que es distinto, que nunca te pasó antes, que te mueve el piso. Y resulta que ni te registra o te desilusiona o te cansa? Llegás al extremo: Le decís no a cualquier intento de “relación” porque ya no confías en ningún hombre… pero hay que admitir algo… en el fondo… son un mal necesario. Y con esto no me refiero a “tener que” enamorarse, estar en pareja o creerles. Pero lamentablemente “está bueno” de vez en cuando, cada cierto tiempo una historia, un enrosque, un huesito, un touch and go (o garch?), un amigo con derecho a roce, un casual o todo lo que la imaginación permita. Y es ahí cuando una se tiene que replantear el “deprimirse”, el dejarse afectar demasiado, el alejarse u odio hacia los hombres… Porque al final… te hacés mal vos y encima de todo, igual los querés en tu vida.
Te vamos a contar algunas posibles metamorfosis de las mujeres… de cuando hacen ese “clic” y deciden no deprimirse más…
· Luego de varias frustraciones… la mujer decide aislarse… desconfía y opta por la soledad. Sigue su vida como siempre… esquivando y obviando cualquier situación “romántica”. Un día aparece alguien que “le cambia la vida”… con la suerte de que era distinto realmente y era “el correcto” (imposible decir cómo sería este hombre). O aparece alguien que “le cambia la vida”, se vuelve a enamorar… y mucho… forma la familia “ideal” y con los años se vuelve un hdp. Ella con una familia encima, decide no separarse… y pasa a tener… “el otro”… ese que le da lo que el hdp no le da porque no tiene ganas o porque ni siquiera se da cuenta que están mal. Pero tampoco deja al marido por “el otro” porque sabe que no va a dar más que esto.
· Otro tipo de mujer, es la que cansada de que los hombres la lastimen, decide no creerles más, pero no puede vivir sin ellos. Tiene parejas, una, dos o diez… como siempre los elije uno más desastre que el otro. Ya conoce el procedimiento: se conocen, le gusta, la lastima, sufre, se pelean, se le pasa, conoce a otro… y así se vuelve a repetir indefinidamente hasta que se canse y se quede con uno… o no se quede con ninguno o se quede con los tres ( por decir un número).
· La tercera es más positiva. Los hombres son unos guachos todos. No les cree, los necesita, así que decide no involucrar el corazón. Está con uno, la pasa bien y ante cualquier señal de enamoramiento y/o sufrimiento, sale corriendo y busca otro.
· Esta mujer de tanto sufrir, de tanta decepción… se ha olvidado lo que significa querer y está cómoda así, sin malestar del corazón. Y pareciera que la vida se lo hace a propósito; todo hombre que conoce, se enamora de ella y sufre. Ella los deja, porque aunque no sabe querer, no desea el mal de la gente. La vida es así: se le da pan al que no tiene dientes.
· Ella confunde todos los sentimientos. Los odia, pero les gusta, pero desconfía. Quiere un príncipe azul aunque sabe que no existen. No puede querer, pero sufre por alguien. Y no puede estar con nadie, pero quiere estar con alguien. Ella vive en algo así como una montaña rusa, vive el día, nunca sabe que viene mañana ni que puede sentir mañana. Hoy los quiere, mañana está harta. Generalmente tiene relaciones muy raras y aisladas (si es que tiene una “relación”). Sino posee algo así como encuentros casuales, flashes cada cierto tiempo… porque aunque “lo quiere” no se los aguanta mucho tiempo.
· Ya superó los males, la etapa depresiva y la decepción. Sabe que no puede confiar, pero no por eso los va a dejar, los necesita y le gusta estar con ellos. Se acerca a ellos lo suficiente para hacer su vida más entretenida y emocionante, pero sabe hasta dónde, sabe cuando decir basta y alejarse o parar, para no enamorarse ni tener nada serio. Posee parejas varias, llamadas huesitos, amigos cariñosos, etc. No sufre, no quiere nada en serio, no busca pareja seria y disfruta de lo que cada uno de sus chicos le pueden ofrecer. Está con quién tiene ganas, o con quien necesita estar. Se cansa de uno y lo deja de ver, pero termina lo suficientemente bien, por si las dudas que dentro de unos meses le agarren ganas de verlo y pueda llamarlo y se encuentren. Sus chicos, suelen ser bastante parecidos a ella, entonces aceptan esta condición de “estar pero no estar”. Aceptan la relación “casual”, tirando más a amistad que a otra cosa.
Y así hay muchas más…
¿Cómo podemos llegar a ser una de estas mujeres?
Por engaños, porque nos mientan, porque nos metamos con hombres comprometidos (y no lo sabíamos o sí…), porque resulta que nos gusta un gay o un seminarista. Porque no les atraemos, porque estamos acomplejadas, porque somos desconfiadas, porque somos hincha pelotas, porque somos muy histéricas, porque somos muy exigentes, porque somos masoquistas, porque somos tontas… Puede ser por una de estas causas, por dos, por todas, por otras…
¿Qué hacemos al respecto?
Como siempre aconsejamos… a seguir viviendo. Disfrutar de lo bueno que nos puedan llegar a dar estos seres llamados hombres y acostumbrarnos a la posibilidad de que nos lastimen, de que nos fallen, porque está en su naturaleza y está en la nuestra seguir queriéndolos. Hacernos mala sangre y odiarlos o vengarnos? A la única que perjudica es a una… Igualmente, si necesitas hacerle algo al gusarapo ese está en vos (nadie puede decir qué está bien o mal… vos hace lo que te parezca mejor). Nosotros aconsejamos no hacerse mala sangre… y dejar que el tiempo cure las heridas. El tiempo lo cura todo, y todo vuelve en esta vida…
Y si en tus planes está formar una pareja (en algún momento) o tenés la esperanza de encontrar algo así como un compañero de aventura o de vida… Te dejamos El Consejo Práctico de la Tía: “Besa cuantos sapos se te crucen, que alguno se convertirá en Príncipe”.
“Grandes Esperanzas”